9/11, Un Antes y un Después…

Recordando los acontecimientos ocurridos en Chile hace 45 años y en Nueva York hace 17, escribo sabiendo que no será del agrado de todos, pero prima en mi el deseo de ser lo mas sensible y respetuoso con el dolor ajeno. El 11 de septiembre trajo consigo un antes y un después en la vida de sus protagonistas. Vienen a mi mente dos palabras diametralmente opuestas: Unidad y División.

Golpe de estado para unos. Pronunciamiento Militar para otros. Mas allá de la definición que queramos darle, lo sucedido el 11 de Septiembre de 1973 en mi amado Chile fue un hecho nefasto que trajo consigo dolor y muerte dejando a nuestro país sumido en una dictadura en la cual los abusos de poder y los crímenes de lesa humanidad cometidos son si precedentes en la historia nacional. Innegable es la critica situación política y económica imperante en ese momento, pero nada justificará la forma por sobre el fondo. Lamentablemente, un hecho ocurrido hace casi medio siglo ha polarizado nuestro país. Dividiéndonos social e ideológicamente, y tal ves sin darnos cuenta debilitándonos como nación. Continuamos mirando atrás con resentimiento y odiosidad, impidiéndonos avanzar hacia la promesa de un futuro esplendor como señala nuestro himno nacional.

En contraste, el atentado terrorista ocurrido el 11 de septiembre de 2001 en Estado Unidos, lejos de desunir o debilitar, hizo aflorar un sentimiento de patriotismo sin precedente, y mostraron al mundo que lejos de sentirse amedrentados por el ataque al interior de casa, tenían la determinación de mirar al futuro sin temor exclamando al unísono: “¡Oh, así sea siempre, en lealtad defendamos Nuestra tierra natal contra el torpe invasor! A dios quien nos dio paz, la libertad y honor, Nos mantuvo nación con fervor bendigamos. Nuestra causa es el bien, y por eso triunfamos Siempre fue nuestro lema: «En Dios Confiamos». ¡Y desplegará así su hermosura estrellada Sobre tierra de libres la bandera sagrada!”

Confió que en este 11 de septiembre de 2018 pueda ser nuestro antes y después. que nosotros y las futuras generaciones de mi amado país dejemos de lado los rencores y la odiosidad que nos separan y mirando al pasado para aprender de los errores miremos el mañana para seguir adelante con firmeza… teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Que nos aferremos a los que nos une como país y desechemos lo que nos divide. Que podamos exclamar al unísono: “Dulce Patria, recibe los votos con que Chile en tus aras juró que o la tumba serás de los libres o el asilo contra la opresión”. Es mi humilde oración.

Un abrazo, Marco Castro